
Existe un puente de piezas coloridas inexistentes entre una vida contenta y estar amargada y neurótica. Cruzo continuamente el puente, esperando encontrar el punto medio. Hacerme gris y no sólo negra. Eso sí, se hacen varias consideraciones: 1. Dejar de avisarle al universo mi descontento con los seres que bien o mal se me cruzan en el camino en determinado momento. 2. Mantener una distancia cordial y muy diplomática con los y las sujetas a, b, c llegando a la z. Además se recomienda colgarse un cartel del cuello que diga "¿Qué crees que soy cojuda?". Es necesario alertar que pueden aplicarse dos leyes, la del cambio y la de murphy que suelen estar unidas por un puente de similares características al de la neurosis. Así que básicamente estamos fregados, todos. Ni te alejas de los seres antes mencionados y si te alejas vuelves a ellos porque tu plan saldrá mal. Alertados todos, no queda más que jugar a la rayuela en los puentes que acabo de inventarme, a ver que sale, a ver si es que en algún punto vuelve el equilibrio.
***En dos minutos, dos momentos, el baile universal de sortearme los momentos y crear los nuevos solitarios lugares que visito.















